Emociones en marcha

Por: krak | 05·12·2019
Documento: 12 minutos de lectura y escucha
Por: Andrea Castañeda

Las emociones reflejan nuestro interior. A través de ellas expresamos nuestro estado afectivo de manera positiva, negativa o neutra. Las emociones influyen en nuestro pensamiento y conducta y, por ende, en nuestra salud mental.

Para el psicólogo David Schweiger, las emociones son respuestas evolutivas universales, primitivas, instintivas, masivas, reflejas y pasajeras frente a experiencias que implican un tipo de riesgo vital.

En medio de un ambiente de polarización e incertidumbre por el futuro inmediato del país, es normal que las emociones salgan a la luz sin filtros. Expresiones como “esos vándalos”, “ese es capucho”, “denles duro a esos bandidos”, “Duque asesino”, “Dilan no murió, a Dilan lo mataron”, “tombos Hp”, “Fuera el ESMAD”, expresan mucho más que indignación, ira e impotencia. Estados anímicos que causan serias afectaciones en la salud mental de los colombianos.

Según el libro Psicopatología básica de Guillermo Hernández Bayona, «la rabia, la ira, el desespero y la cólera, hacen parte de las emociones paroxísticas, ya que producen cambios súbitos del estado afectivo y bruscos desequilibrios psicológicos y somáticos que actúan frente al propio desencadenante. Su expresión está influenciada por la cultura y su respuesta es de gran intensidad por lo que producen desorganización de la conducta y se tornan desadaptativas y psicopatológicas».

Entonces ¿qué hacer con nuestra salud mental en estos momentos?

Para el Dr. Schweiger, en el ambiente hay gente con ansiedad, angustia, ataques de pánico, desesperanza e incluso síntomas de depresión. La situación está difícil y el Estado sabe que la sociedad es una olla a presión que busca explotar para su beneficio.

Por eso, a través de su cuenta de Twitter, hizo virales algunas recomendaciones que citamos a continuación:

1.        Si usted decide alejarse de las redes sociales un tiempo, no lo sienta como un acto de egoísmo o de indiferencia. Usted puede estar perfectamente conectado con la situación sin necesidad de estar viendo el caos de mensajes en una red social.

2.        Establecer redes sociales de apoyo: amistades, familia y recursos que pueda usar en caso de una crisis. Esto se hace filtrando los vínculos para proveer una sensación de bienestar en medio del caos.

3.        ¿Las cosas pueden estar peor? Claro que todo puede estar peor y entre más lo estén menos actúa la lógica, lo que conlleva a actos que refuerzan la sensación de desesperanza y malestar. La calma no es indiferencia, es el reconocimiento de nuestro estado emocional.

4.        El punto de los mensajes de doble vínculo, triangulaciones mediáticas y demás conllevan a un estado de zozobra, de incertidumbre ante lo que pueda pasar y ahí justamente es donde un estado de angustia y ansiedad cae en un círculo vicioso.

5.        No saber qué pensar, no saber en qué creer, no saber cómo asumir lo que pasa… conlleva a sentir que el resultado es el mismo. Y el Estado juega con eso: llevarlos al límite, hacerlos explotar para legitimar sus actos y desvirtuar la causa.

6.        De ahí que esa calma no sea un “ya me calmo y ya” sino de evitar que utilicen su ansiedad y angustia en su contra. Ellos lo saben bien y es un error subestimar lo que están haciendo a nivel psicológico con la población.

Si usted reconoce ser una persona con alta predisposición a ataques de pánico, evite ir a una marcha o concentración masiva y no caiga en conflicto por ello. Es cuestión de reconocer las emociones propias. Recuerde que siempre puede seguir pendiente de sus conocidos sin necesidad de las redes, seguramente ellos le servirán de apoyo.

Lo invitamos a escuchar el Podcast “Emociones en marcha” con el Dr. David Schweiger.

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