Tres historias de papás solteros

Por: krak | 16·06·2019
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Se dice que aquel papá que queda al tanto de sus hijos es un héroe, pero en realidad está ejerciendo su paternidad. En Krak les contamos estas historias para celebrar el día del padre.

Juan Camilo Roldán.

Orgulloso de ser padre soltero.

Su experiencia como padre cabeza de hogar se dio a temprana edad, cuando tenía tan solo 20 años, en una noche de diversión dejó a su novia  embarazada, y desde entonces la vida le puso el gran reto de aprender a ser papá. “Después de una vida loca, Dios me puso a prueba y me envió un angelito, al principio lo que más me costó fue dejar de lado mi desorden, entender que ya debía sentar cabeza y que tenía que asumir una responsabilidad con mi hija, pero ya luego uno va aceptando ese pedacito de vida que viene a transformar la de uno para siempre.”, dice Juan Camilo.

El núcleo familiar originalmente está compuesto por la figura materna y paterna, pero esta vez le tocó a Juan estar solo y darle a su hija una vida digna, enseñarle grandes valores y llenarla de amor. De la madre dice: “Desde que supo que estaba embarazada no dejó de reprocharme que había dañado su cuerpo, que le había arruinado la vida y que los papás nunca me iban a perdonar. No le importó llevar a nuestra hija nueve meses en el vientre, no le importó el supuesto amor que sentía por mí,  solo se fue, la muy descarada dejó botada a su hija sin pensar en que también era una sorpresa para mí”.

“Mariana, mi princesa”, como le llama Camilo a su hija, ya tiene nueve años y muchas preguntas, “le explico todo abiertamente. En algunos momentos es difícil porque me da susto que ella se sienta mal o le de pena, pero trato de que entienda la vida como es y prefiero resolverle las dudas a que en un futuro ella cometa errores y me la hagan sufrir”.

Ser padre o madre implica una gran responsabilidad, pero asumir al mismo tiempo estas dos figuras requiere un mayor esfuerzo, han sido nueve años llenos de travesuras, curiosidades y por supuesto regaños. Un padre soltero feliz y orgulloso de ver que ha podido ser un buen ejemplo para su hija y que aunque la madre nunca quiso compartir con ellos, no les ha faltado amor.

Diana María Pachón.

“Menos mal mi mamá nos abandonó”.

Creció en una familia conformada por su padre Carlos, su madre Elizabeth, dos hermanas y un hermano, cuando tenía 10 años su madre agarró las maletas y  los abandonó.

Antes de marcharse, la madre los golpeaba por todo, porque sí, porque no y por si acaso, pero les propinaba golpizas llenas de odio qué quizá servían como una excusa para vengarse de la vida de madre adolescente que no quería vivir. A los 21 años ya tenía 4 hijos.

Diana le temía. Era tanto el miedo que sentía ganas de ir al baño cuando estaba frente a ella.

Un día, cuando tenía 10 años, su madre agarró las maletas y se marchó. Diana sintió alivio, deseaba esa partida. Desde ese día su padre se hizo cargo de ella y de los tres hermanos.

Para Carlos, asumir la responsabilidad de cuatro hijos no significaba ser un héroe sino algo que se tenía que hacer. Su tiempo se dividió entre el trabajo como administrador público y la crianza, no hubo tiempo para otro lío amoroso.

Después de un día de trabajo ayudaba con las tareas y los fines de semana, cuando tenía más tiempo para los hijos, los llevaba al parque a montar bicicleta, jugar baloncesto o trotar.También les inculcó la lectura.

Frente a las dudas sobre la menstruación, los noviazgos y las relaciones sexuales, Diana confiesa que aprendió sola. Le daba vergüenza preguntarle a su papá. En esos casos ella dice que le hizo falta un rol femenino.

Su hermana gemela quedó embarazada muy joven, a los 18 años, una noticia  fuerte para su padre. Al año siguiente Diana también llegó a su casa con la primicia de ser madre, esa vez Carlos se lo tomó con más calma, compró una caja de leche y se la obsequió aconsejándola que se cuidara y que tomara mucho calcio.

Mientras Diana vivió en una familia con un padre cabeza de hogar, a ella le tocó enfrentar la misma situación siendo madre soltera.

Con su madre está intentando tener un vínculo después de más de veinte años de ausencia. Quiere conocer de nuevo al ser que la tuvo en el vientre y tratar de comprenderlo. Aunque está en ese proceso, también afirma que a su madre le agradece el haberse marchado y dejado en manos de su papá.

Sebastian Castro Matiz.

Cuando la ley siempre favorece a la mamá.

“Ser padre es una responsabilidad grande que le da a uno la vida ¿no? toca asumirlo de una u otra forma y pues se hace la labor. Se trabaja más y se dejan de hacer muchas cosas,

pero el que no me dejen ver a mi hija genera una problemática en mi mismo, como una molestia y una incomodidad por su ausencia. Solo puedo verla cada 8 días, hablamos todos los días, pero no es lo mismo porque uno necesita estar con los hijos para criarlos y aconsejarlos.

La ley cobija más a las mujeres que a los hombres, piensan que todos son irresponsables y no hacen un estudio previo, por lo general se dejan manipular. La mujer lleva la ventaja de la custodia de los hijos. Muchas veces no me dejan ver a la niña hasta que yo pase plata, tengo que cumplir los requerimientos que me diga la mamá más no los que necesita la niña, pero igual toca acomodarse a la situación.

Me gustaría que la ley cambiara para que fuera todo por partes iguales. Yo entiendo que hay muchos padres irresponsables pero en mi caso no es así, yo respondo y velo por mi hija. La ley debería estudiar los casos porque siempre dan respuesta con el mismo discurso de señalar al hombre como el malo de la relación.

La mamá de mi hija debería cambiar porque yo estoy peleando por hija, no por mi ex esposa”.

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